Soy la Dra Alejandra Santamaría. Soy veterinaria especialista en felinos y llevo más de 23 años ejerciendo en Madrid.
Creía saberlo todo sobre la salud de los gatos. Recomendaba fuentes de agua a todo el mundo. “Los gatos prefieren el agua en movimiento,” decía. “Les ayuda a mantenerse hidratados.”
Yo misma tenía tres fuentes de agua para mis gatos en casa.
Entonces llegó Félix a las 2:47 AM del 3 de agosto.
Este gato atigrado de 9 años estaba en una crisis renal severa. Su dueña, Manuela, estaba histérica.
“¡Compré la fuente que me recomendaste! ¡La más cara! ¿Cómo ha podido ocurrir esto?”
Después de tres horas de atención de emergencia, lo estabilizamos. Pero sus valores renales eran preocupantes. Este gato joven tenía riñones de un gato de 15 años.
Fue el séptimo gato en un mes mes con problemas renales graves. Todos usaban fuentes de agua.
Esa mañana, aún con mi bata puesta, decidí averiguar qué estaba fallando.
Recogí 23 fuentes traídas por clientes, frustrados porque sus gatos ya no las querían. “Al principio le encantaba,” decían, “pero ahora la evita completamente.”
Lo que descubrí al analizar estas fuentes me revolvió el estómago.